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El asombroso museo Cars of the Stars

Tenía que estar en Inglaterra, o en el Reino Unido como ellos prefieren, porque para los ingleses los autos pueden considerarse una especie de obsesión nacional.

Este museo, situado en Keswick, Cumbria, posee una colección de autos famosos que incluye desde al Chitty-Chitty Bang Bang hasta la limo de Lady Penélope.

El museo está situado en una zona rural muy bella de Inglaterra.  La colección de autos que posee es tan grande como para hacer imposible exhibirla por completo.  Por eso su administración prefiere rotar los ejemplares de manera periódica, práctica usual en casi todos los grandes museos, por cierto.  Abrió sus puertas el Día del Trabajo de 1989 inspirado en una idea que tuvo su fundador, Peter Nelson, cuando le pidieron su MG TC para la película Spoils of War.

Los autos en exhibición están clasificados según si fueron parte de producciones cinematográficas o televisivas.  En la primera se encuentran varios modelos utilizados en cintas de Batman y, aparte, se encuentra la colección especial de autos de James Bond, la cual se podría considerar la más completa en posesión de una institución privada porque, además, incluye otros objetos y props utilizados en las producciones.

El primer ejemplar que llama la atención es uno de los autos utilizados en Chitty, Chitty, Bang, Bang! (basada en una narrativa de Ian Fleming, creador de James Bond).  El museo informa que se trata del más completo, puesto que se utilizaron cinco para la película.  Éste es el que se transformaba en hovercraft.  Aún posee su tapicería y motor originales y está en perfecto funcionamiento.

Los batimóviles

Lejos estaba Bob Kane, quien creó a Batman inspirado en la novela The Bat, de Mary Roberts Rinehart, que su personaje habría de convertirse en todo un ícono de la cultura popular y en uno de los más persistentes en las pantallas grande y chica.  El cine, por supuesto, desde sus inicios le dio gran importancia al auto del detective oscuro.  Tanto el creado por George Barris para la clásica serie de los años 60, como los modelos tuneados por Anton Furst para Batman y Batman Returns, oscuros y brutales; como el más cercano a una idea de cómic, de Batman Forever, forman parte de la colección de Keswick.



Los ¿Picapiedra?

Sí señor, el espantoso prop que maneja Pedro Picapiedra (John Goodman) en la malograda producción dirigida por Brian Levant se encuentra en este museo.  Asombroso, pero tiene su lugar no sólo en la historia del cine, sino en la cultura popular también.  El auto impulsado por combustible pédico llegó al museo inmediatamente después de la premier londinense, en 1995.

Lady Penélope

Si recuerdan a los Thunderbirds, las serie creada por Gerry y Sylvia Anderson en los años 60, sabrán que Lady Penélope poseía una limousina Rolls-Royce FAB1 conducida por su chofer, Parker.  No era con personajes reales sino con marionetas manejadas con la tecnología que los Anderson denominaron Supermarionation.  El auto del museo fue el utilizado para promover la serie allá por los años 60, no es el que apareció en la película producida en 2004.




Otros modelos

El De Lorean que sirvió para promover al tercer filme de Back to the Future se encuentra en el museo, así como el Pursuit Special XB GT Ford Falcon Coupe que sirvió para Mad Max y cuya historia es interesante: fue tuneado por Murray Smith, entonces joven, quien lo mantenía en su garaje australiano hasta que lo vio un ejecutivo de la productora, quien lo encontró ideal para el filme.  Lo compraron y a Murray le dieron trabajo como mecánico durante la filmación.  Al terminar la secuela se le destinó para chatarra pero el vendedor Ray Evans lo salvó.  Más tarde lo revendió a Bob Fursenko quien gastó una exgerada cantidad para restaurarlo.  Éste, a su vez, lo revendió al museo.

No podía faltar el auto de Robocop, el inolvidable cyborg-policía.  El modelo en exhibición es el que se utilizó en la primera parte de la trilogía, el cual fue dado como premio en una competencia.  Cars of the Stars lo compró al afortunado ganador.  Otro emblema cinematográfico de Hollywood, Herbie, el famoso escarabajo VW está en el museo.  Es especial porque se trata de uno que apareció en las cuatro partes de la serie: entre otras modificaciones posee pedales y timón traseros para dar la impresión de que circula sin conductor.  Otra belleza en manos de esta institución es uno de los íconos de los años 60, nada menos que el Mini Cooper de la Pantera Rosa el cual fue modificado por Radford en 1964 a pedido de Peter Sellers, con algunos lujos que entonces sólo estaban reservados para un Rolls-Royce.  Sellers utilizó el carro como transporte personal durante algunos años y después lo regaló al director del filme, A Shot in tha Dark, Blake Edawards.  En 1994 pasó a formar parte de la colección del museo.

Otras piezas que cuentan en esta colección son el Ford Anglia 105E, de Harry Potter and the Chamber of Secrets; dos de las vans GMC del famoso A-Team que todavía sobreviven y KITT, de Knight Rider.  Uno de los dos Austin Mini de Mr. Bean, el Ford Modelo T de Laurel y Hardy; el Munster Koach, de La Familia Munster, que es un Ford Modelo T de chasis largo tuneado por George Barris.



La colección Bond, James Bond

Empecemos con el famoso Aston Martin DB5 de Goldfinger, conducido por Sean Connery, con su asiento catapulta, metralletas, escudo antibalas, chorros de agua a presión y destructores de llantas extensibles.  Todo un juguete de Q, el genio de los gadgets en esta serie.  Sigamos con el Aston Martin DBS que transportó a George Lazenby en su única actuación como el Agente 007 en On Her Majesty’s Secret Service.  El Aston Martin V8 que poseía deslizadores para nieve, entre otros aditamentos que utilizó Timothy Dalton en The Living Daylights, sigue en esta lista.  En Goldeneye, Pierce Brosnan vuelve a conducir un DB5, el cual también está en el museo.

No faltan varios Lotus Esprit que sirvieron como submarinos en The Spy Who Loved Me.  Como siempre se utilizan varios modelos en una misma película, el museo posee por lo menos tres de ellos.  Tampoco, el Ford Mustang Mach 1 modelo 1971 de Diamonds Are Forever, el que realizó la famosa corrida en dos ruedas en Las Vegas.  Fue comprado por Tourament Of Thrills, un empresa de proezas, la cual lo revendió al museo.

En A View To a Kill aparece un Renault 11, en donde y mientras lo persiguen, Roger Moore planifica una importante estrategia.  El auto fue vendido al museo por el doble Remy Julienne, quien trabajó en la película.  Dos tuk-tuk que manejó Moore en Octopussy también están en exhibición, así como el Toyota 2000GT convertible de You Only Live Twice, uno de sólo tres que existe en el mundo.

Aparte la colección cuenta con varias motocicletas de varios filmes de Bond, el tanque lanzallamas de Dr. No y el bote que navegó Connery en From Russia With Love.  Y el Volga negro que utiliza el general Orlov en Goldeneye, junto con los pequeños daños que le dejó el agente secreto está discretamente estacionado allí.

Finalmente, el museo alquila los autos para producciones cinematográficas, bodas o cualquier evento, previa cita.  Además pone a la venta muchas postales y afiches de películas con el debido autógrafo de estrellas, dobles y otros miembros de las productoras. 

Por: León Aguilera Radford




Si usted desea visitar el museo:

Cars of the Stars Keswick
Standish Street
Keswick
Cumbria
CA12 5LS
England.

Tel: Museo 017687 73757
Tel: Oficina 017687 72090
Internacional +44 17687 73757
Fax: 017687 72090
E Mail: cotsmm@aol.com


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