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Death Proof de Quentin Tarantino

Ningún otro cineasta podría haber filmado un homenaje tan creativo a las producciones baratas de cine, como esta película en la cual el protagonismo se divide entre un conductor maniático, sus autos ultratuneados y chicas que son o absolutas víctimas o absolutas victimarias.

En Estados Unidos de América las películas de la serie B o de bajo presupuesto, ya son toda una tradición con un público en general masculino.  Tienen sus estrellas, sus directores -Roger Corman es uno de los famosos- y sus filmes de culto, como Vanishing Point.

En tal tipo de filmes es esencial la imaginación del espectador, quien debe ser cómplice del director para ignorar los típicos errores, omisiones, defectos y otros gajes propios de ese oficio.  Las salas de cine en donde se proyectan se llaman grindhouse, porque era común que las instalaran en locales que habían albergado teatros de burlesque en donde era usual el grind and bump, un tipo de danza estilo country.  Además, el nombre también significa una forma agresiva de correr autos.

Tales teatros programaban dos, a veces tres, películas seguidas.  La principal, más producciones de menor calidad realmente pensadas para proyectarse en autocinemas.  A lo largo del tiempo son ya muchas las generaciones que han crecido viendo este tipo de cine como forma de escapismo y por los elementos que lo condimentan: violencia, colisiones de autos, chicas hermosas (o no, pero atractivas) con poca ropa, villanos imposibles de redimir y triunfo final, pero caro o controvertido, de la Justicia.

En términos académicos a este género se le llama paracine.  El que nos interesa es el que gira alrededor de autos, velocidad, persecuciones y motores de alto desempeño.  Tal es el caso de Death Proof inspirada en una conversación en la que Tarantino le dijo a un amigo que pensaba comprarse un Volvo: “Porque no quisiera morir en un accidente de carro como el que se ve en Pulp Fiction”.  “Bueno”, le aconsejó el amigo, “puedes comprar cualquier auto y dárselo a un equipo de efectos especiales y por unos US$10,000 a US$15,000 te lo dejarán a prueba de muerte”, (death proof, en inglés).  Tal frase, comenta la IMDB, (sitio especializado en el séptimo arte) le quedó en la memoria al director.

Death Proof forma parte de un proyecto creado junto con Robert Rodriguez (director de El Mariachi) llamado Grindhose.  La parte dirigida por este último director fue Planet Terror.

Según la Wikipedia, slasher es un subgénero del cine de horror que se define como basado en un argumento que generalmente incluye a “un asesino psicópata estereotipado, casi siempre enmascarado, quien acosa y asesina a sus víctimas al azar, en forma explícita y sin provocación, matando a varias en un mismo día”.  El personaje principal de Death Proof, Stuntman Mike, encarnado por Kurt Russell, se acerca a la descripción como tal asesino serial.  No utiliza una máscara, pero se sabe que oculta su verdadera identidad.  Por este motivo Death Proof se considera un homenaje a los slasher de la serie B.

Sus víctimas son jovencitas y su arma asesina un auto.  Al principio utiliza un Chevy Nova y después un Dodge Charger (¿recuerdan el eslogan de los 80: “The night belongs to Charger”?).

El auto resulta esencial en la cinta.  No sólo es el arma de Mike, sino un medio para seducir mujeres o potenciales víctimas.  Por fuera luce en mal estado, con pésima tapicería y se ve que está tuneado con fines muy prácticos, sin considerar la estética.  Y es así porque ha servido para proezas de cine.  No es sino hasta cuando se levanta el capó que se descubre a un motor cromado, especial y de alta potencia.  Y es a prueba de muerte, al menos para el piloto, porque está dotado de una jaula de seguridad (adminículo que protege contra colisiones y choques de alta intensidad, común en todos los stunts -pilotos acrobáticos- cinematográficos y circenses).

Tal tipo de auto, incluyendo su espantoso adorno, una abstracción de un cráneo acompañado por rayos y, para rematar, una especie de Pato Donald en la punta del capó, afirma al dicho “no importa cómo se vea sino, cómo funcione”.  Muy del machismo de la década de los años 50 y muy a juego con la personalidad de Mike.

En la primera parte de la cinta tres amigas, Arlene (Vanessa Ferlito), Shanna (Jordan Ladd) y la Dj de radio Jungle, Julia Lucai (Sydney Poitier), van por la Colorado Street en Austin, Texas, a celebrar el cumpleaños de Julia, mientras la sigue el Chevy sin que ellas lo sepan.  Más tarde llegan a un bar en donde está Pam (Rose McGowan), quien es vigilada por Mike; éste se presenta como un stunt de Hollywood y logra convencer a Shanna de que se vaya con él.  Para su desgracia y la de sus amigas.

Las colisiones que se ven en esta parte son impresionantes, así como la destrucción de los autos.  Cosas que sólo pueden suceder en el cine.  En la segunda, y 14 meses después, Lee Montgomery (Mary Elizabeth Winstead), Abernathy Ross (Rosario Dawson) y Kim Mathis (Tracie Thoms) atraviesan Tennessee y se encuentran con Mike en una tienda de conveniencia.  Ellas van a encontrarse con Zöe (Zöe Bell) quien en la vida real es una stunt quien ha trabajado como doble de Uma Thurman en Kill Bill y en cientos de producciones más.  Lo que ella quiere es probar un Dodge Challenger 1970, y lo pide con una pasión absoluta.

La idea que tiene en mente no es sólo probar el auto, sino realizar una proeza llamada Ship’s Mast (mástil de barco): la actriz, atada de muñecas, viajará sobre el capó del auto.  En los comentarios Tarantino recuerda que conforme iban filmando Zöe aceptaba hacerlo cada vez a mayor velocidad.  De modo que ésta es una de las filmaciones más auténticas que se han hecho de ese tipo de proeza.

Mientras Zöe se divierte de esa manera, Mike las alcanza con su Dodge Charger 1969 y empieza a colisionar contra el auto de las chicas (amarillo con franjas negras para recordar al traje que usa Kill Bill, el cual, a su vez, evoca al que utilizó Bruce Lee en la cinta El juego de la muerte).  Pero esta vez el victimario se encontrará con la horma de su zapato.

Ningún aficionado a la serie B debe perderse esta película.  Tampoco los aficionados a Tarantino, ni los verdaderos amantes de los autos, en especial de los modelos estadounidenses, porque la cinta evoca la forma de ver este tipo de cine en décadas pasadas y porque lleva en sus genes a la admiración que toda una cultura le rinde a este tipo de vehículos. 

Referencias

La placa JJZ-109 del Nova 1970 es la misma que utilizó el Mustang de Steve McQueen en Bullit.

El Mustang Coupé 1972 de Kim está marcado como Brand X, en referencia al Mustang 1972 que utilizaban Sien y Lakford en Texas en carreras drag o aceleración.  Este era de color amarillo-naranja y es común que lo confundan con los modelos que se utilizaron para Gone in 60 seconds (60 segundos, en español).

El Dodge Charger 1969 tiene la placa 938 DAN en referencia al filme Dirty Mary, Crazy Larry, pero por el color negro también podría referirse a Bullit, cinta en la que un villano maneja un Charger R/T 1968.  Además, el auto utiliza neumáticos American Racing Turbo Vec, o reproducciones de ellos, similares a las del General Lee en Los Dukes of Hazzard.

Edición de texto: león aguilera Radford


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