| Autos flex: más opciones de combustibles y más ventajas | |
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Rápida y firme la industria automotriz implementa tecnología como respuesta a la crisis del petróleo y al problema ecológico global. Una de las respuestas de adaptación de sistemas son los autos Flex.
La historia del auto registra la utilización de distintos medios como combustible. Por ejemplo, el auto de vapor de Cugnot de 1770, el eléctrico de Jeantaud de 1894, el diésel de Benz de 1923, de gas de petróleo de 1863 desarrollado por Lenoir y el de combustible sólido de Valier de 1926. Es decir, la gama de combustibles ha sido variada, desde el inicio del automóvil.
Las condiciones, sobre todo las políticas, tornaron a la gasolina y al diésel como los combustibles más usados en el transporte. Al observar las importaciones y usos de ambos, se ve la gran importancia del diésel como componente del transporte de todo lo que consumimos: desde la leche que se toma por las mañanas hasta la comida de la cena, la mayoría de nuestros alimentos han sido transportados total o parcialmente por vehículos movidos por diésel; igual situación se presenta en los artículos de oficina, los electrodomésticos y hasta la gasolina misma que son acarreados por camiones accionados por este combustible.
Debido al desarrollo tecnológico del transporte personal, la gasolina en sus distintas gradaciones u octanajes es el combustible por excelencia. De allí que, a escala del transporte individual humano, los motores de este combustible sean los más frecuentes.
El sistema de combustión interna del motor de gasolina de cuatro tiempos es llamado de Ciclo de Otto, el cual también puede funcionar con gas propano, previo algunos ajustes de mezcla combustible-aire, lo cual se traduce en la adecuación de un sistema de alimentación distinto al de la gasolina.
Sin embargo, el gas propano tiene menor capacidad para desarrollar movimiento, tanto en la rapidez como en la fuerza, a lo cual se le llama técnicamente energía calórica.
En otras palabras, en igual cantidad de volumen de gasolina y gas propano, la primera genera más fuerza a mayor velocidad. Entonces, para igualar su funcionamiento se necesita más volumen de gas propano, comparado con la gasolina.
Este efecto se nota cuando los automóviles transitan en cuestas, llevan mucha carga y la reducción de autonomía está determinada por la capacidad de los tanques de gas.
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La economía mandaEl precio del gas propano es más barato que la gasolina y, a pesar del efecto de la energía calórica menor, cada kilómetro recorrido es más económico en comparación con la erogación en gasolina. Además, el gas propano es menos contaminante que la gasolina.
En contraposición a esa realidad, la cantidad de bombas surtidoras de gas propano es escasa y en general están dispersas a grandes distancias, lo que hace poco viable la utilización mayor del gas propano.
Además, la instalación de un sistema paralelo de gas propano tiene un costo significativo como inversión del auto. A esto hay que sumarle que pocas empresas tienen altos niveles profesionales de mantenimiento, repuestos, servicio y reparación del sistema de gas propano.
En función de esas variables, hasta hace unos años los autos con ambos sistemas eran aquellos de grandes cilindradas que justificaban el cambio, al hacer el balance general de costeo del transporte.
Una buena alternativaLos fabricantes de autos tomaron el tema como propio y, desde hace cerca de un lustro, involucraron a las gasolineras en el proceso de alternancia de combustibles, especialmente en mercados tan grandes como el argentino y el brasileño.
Al aplicar la tecnología del gas propano desde la fabricación del auto y solventar la distribución a través de casi todas las ventas de gasolina, se resolvió buena parte del escenario.
Así nacen los autos Flex, aquellos que incorporan ambos sistemas de alimentación y que, con sólo pulsar un botón, cambian de uno a otro combustible. Con una buena red de dispensadores de gas y gasolina la discrecionalidad del conductor se torna en una verdadera sinergia, es decir, el resultado en función de beneficios es mayor que la suma los beneficios de uno y otro combustible por separado.
Y ahora: los MultiflexLuego del éxito de los autos Flex, se generó una lógica derivación aún más ventajosa: los Multiflex. Estos son los autos con motores que funcionan con gas propano, gasolina y metanol.
En este caso, el abanico de oportunidades y usos tiene un mayor envergadura, a la vez que el nivel de contaminantes emitidos es más bajo y el costo por kilómetro recorrido puede ser aún menor.
Así como los Flex, los Multiflex son autos con todo el equipamiento desde la fábrica, de manera que las marcas dan el soporte de asesoría, mantenimiento, repuestos y garantía.
Mientras que se establecen nuevas formas de locomoción, los autos Flex y Multiflex son la solución que ya anda en las calles con comprobada fiabilidad y economía.
Por Néstor A. Larrazábal B.
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