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Atrapados en el tráfico

Actualmente circulan más de 700 mil automotores en la ciudad de Guatemala y cada año se incorporan 50 mil más, lo cual hace que la ciudad en horas pico sea una trampa sin salida, convirtiendo en una carrera contrarreloj la llegada a tiempo al trabajo o dejar a los niños en la escuela.

Armando Rivera, de 45 años, lucha todos los días con el tránsito. Trabaja como repartidor de periódicos y circula por las calles de la ciudad durante 10 horas diarias, a bordo de su vehículo.

Para él, la congestión es un gravísimo problema, sobre todo en las horas pico, de 7:00 a 8:00 horas, de 12:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 19:00 horas, cuando el caos vehicular llega al límite. ³Hay filas enormes de vehículos y uno tarda horas en llegar a su destino², señala.

Lo mismo le sucede a Fernando Méndez, quien compró una casa en Villa Nueva, pero nunca se imaginó que todos los días tendría que levantarse a las 4:30 horas, para llegar a su trabajo en la zona 6 de la capital.

El calvario se torna aún más doloroso para Fernando, cuando en el autobús ya no encuentra sillones vacíos para sentarse y le toca hacer todo el recorrido de pie. ³La radio a todo volumen, la amontonadera dentro del bus y la cuesta de Villa Lobos, que es impasable, es lo que todos los días me toca sufrir², expresa.

Fernando pierde cuatro horas diarias en trasladarse ida y vuelta, entre el centro de trabajo y su domicilio. En un mes este guatemalteco desperdicia 80 horas de su vida. Cada hora le representa 25 quetzales menos. Mensualmente Fernando podría incrementar Q2,000 a su salario si trabajara esas horas, que bien le caerían. Pero los continuos atolladeros se han vuelto una pesadilla para él.

En primera y segunda

Las cifras oficiales señalan que hay 750,000 mil automóviles y 3,500 autobuses circulando día a día por las calles y avenidas de la capital. Esta cantidad sólo demuestra que la red vial de la capital ha colapsado y ya no soporta más vehículos, comenta el ingeniero urbanista Edgar de León.

El Departamento de Registro Vehicular de la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, reporta que cada año entran al país más de 50 mil automóviles, cifra que supera a la poca capacidad de construcción y planificación de sistemas viales, expresa el arquitecto urbanista Roberto Aycinena.

Según cifras oficiales, el número de automotores aumenta en un 15 por ciento anual, y el número de calles tan sólo se ha incrementado en 25 por ciento en los últimos 25 años.

De acuerdo con el estudio ³Orígenes y Destinos², desarrollado por una firma de ingenieros para la Municipalidad Capitalina, el problema se complica año con año, pues esos 750,000 vehículos sólo trasladan a 23 de cada 100 capitalinos, pero ocupan el 62 por ciento del espacio de calles y avenidas.

Quizás por ello la velocidad en la capital ha ido bajando hasta la exasperación, expresa Fernando Méndez. Según el estudio ³Orígenes y Destinos², para una ciudad del tamaño de Guatemala lo óptimo sería que el recorrido de 12 kilómetros se hiciera en 20 minutos, a una velocidad de 25 a 30 kilómetros por hora, pero existen puntos de mayor congestión en donde el vehículo avanza apenas a cuatro kilómetros por hora.

Esa situación hace que las calles se conviertan en verdaderos estacionamientos, en donde los automóviles pueden quedar atrapados hasta por dos horas dependiendo hacia donde se dirijan.

La situación se agrava porque en la ciudad transitan más de 3,000 autobuses, los cuales dificultan la fluidez del tránsito. A todo esto se suma el sistema de semaforización que en muchas esquinas están desincronizados, expresa el ingeniero Jorge Eggenberger.

Si las horas ³pico² ya eran tormentosas para movilizarse por las arterias capitalinas, ahora son peores debido al aumento del parque vehicular.
Con el tanque en reserva

Para nadie es un secreto que los constantes congestionamientos provocan pérdidas que suman cientos de millones de quetzales para la economía del país, pero principalmente para el presupuesto de los guatemaltecos.

De acuerdo con una serie de cálculos hechos por los expertos, un vehículo recorre 30 kilómetros promedio por galón de combustible, explica el ingeniero de León. El profesional dice que calculando que son 600 mil automotores los que generalmente están en movimiento, el gasto anual del transporte particular asciende a 300 millones de galones.

En cuanto al transporte público se considera que actualmente circulan unos 3,000 autobuses urbanos y 2,000 extraurbanos en la ciudad. Cada unidad gasta un promedio de 25 galones de diesel al día. Esto al año representa 40 millones de galones de combustible.

Según las estimaciones, tanto en el transporte público como en el privado, anualmente se están perdiendo 35 millones de galones de combustible por culpa del congestionamiento. Si esa cantidad se multiplica por 20, que es lo que está costando el galón de combustible, da un promedio de 700 millones de quetzales perdidos en un año.

Los estudios detallan que, en promedio, en cada viaje que los guatemaltecos realizan invierten una hora con 20 minutos. Dos viajes que se realicen durante el día, son 2 horas con 40 minutos. Sin embargo, si fuera eficiente el sistema vial las personas harían la tercera parte de cada viaje, o sea en 40 minutos.

Esto demuestra que los guatemaltecos, en un estimado, pierden una hora con 20 minutos en trasladarse de sus hogares a sus centros de trabajo cada día. De acuerdo con el estudio, en la ciudad capital un promedio de un millón 500 mil personas se movilizan continuamente por diversas circunstancias. Si el sistema fuera eficiente, a cada guatemalteco se le ahorraría una hora al día en promedio.

Esto quiere decir que en un día se pierden un millón 500 mil horas. En un año aproximadamente, por culpa del tráfico, se están perdiendo 500 millones de horas trabajo.

En un salario promedio de 1,500 quetzales, cada hora tiene un costo de por lo menos 6 quetzales. El valor del tiempo es un tercio del salario promedio, en este caso serían dos quetzales la hora. Entonces, si se están perdiendo 500 millones de horas en un año, se calcula que las pérdidas, económicamente hablando, ascienden a 1,000 millones de quetzales aproximadamente.

Para el ingeniero Eggenberger, esta situación le hace daño al país como un todo, pero también a cada uno de los individuos que viajan diariamente a sus puestos de trabajo, perdiendo un tiempo valioso que podrían utilizar para obtener más recursos, descansar y/o realizar otro tipo de actividades.

Otros expertos afirman que a esta suma se le tendrían que añadir los costos de aceite, mantenimiento, seguros y el costo de oportunidad perdida, que es imposible de calcular.

En suma, La vida en Guatemala, con sus calles y avenidas congestionadas, es un ejercicio diario de mucha paciencia que cuesta mucho dinero.

En pocas palabras

¿Sabía usted que se pasa 30 días al año camino de su casa al trabajo y del trabajo a su casa?
Usted podría contar con:

30 días libres.

Podría dedicar más tiempo a sus hijos y jugar con ellos 486 partidos de fútbol.
Alcanzaría a leer 10 libros.         

Es decir, usted dispondría de mucho más tiempo libre.

Actualmente se realizan más de 1.300,000 viajes por día. Son personas que se desplazan de una zona a otra para trabajar y desarrollar sus actividades.

El índice de movilidad o de desplazamiento de la ciudad se estima en 3.4 viajes por persona al día.

El parque vehicular registrado en el Departamento de Guatemala supera los 700,000 vehículos, con una tasa de crecimiento anual del 4.5 por ciento.

El índice de ocupación vehicular es de 1.7 pasajeros por automóvil. Transportar a una persona en automotor consume 50 veces más espacio que en el transporte público.

¿Qué piensa mientras está atrapado en el tráfico?

Un sondeo realizado en Internet por Auto Club Europa señala lo que las personas piensan cuando están metidas en el tráfico.

El ocho por ciento piensa en cuánta gasolina le queda, el siete por ciento en su próxima comida y el seis por ciento en ir al baño. El cinco por ciento se pone a pensar en sus profesiones.

Uno de cada 10 se acuerda de su familia, el siete por ciento en la lista de compras que tiene que hacer en el supermercado y otro siete en los daños que podrían causar los congestionamientos al dispositivo de embrague.

Solamente el seis por ciento no piensa en algo específico en esos momentos.

¿Cuál es el consumo real de mi vehículo?

No existe una respuesta única y certera. Uno de los momentos en los cuales el consumo es mayor es en el tráfico pesado. Cuando se hacen 8 ó 10 kilómetros por hora, el gasto resulta descomunal con respecto a la distancia.

Cada vez que se arranca hay que agregarle gasolina al motor, para la potencia inicie el movimiento. Usualmente no hay espacio para acelerar, sino en primera. Y, además, la mezcla aire-gasolina se altera muchísimo, pues el carro comienza a consumir aire contaminado.

Finalmente, el medio ambiente se calienta y mientras mayor sea la temperatura del aire que entra al motor menor su rendimiento, por lo que comienza a pedir más acelerador para arrancar y, por ende, más gasolina.

Un manejo prudente con el acelerador ayuda. Pero lo más saludable es apagar el motor cuando hay paradas largas. Un motor bien afinado no tendrá dificultad en apagar y encender muchas veces seguidas, sin necesidad de tocar el acelerador, ahorrando combustible. El exceso de trabajo para el motor de arranque nunca será tan costoso como el ahorro que puede hacer en gasolina.




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