Al circular por nuestra ciudad se tiene un sentimiento similar al experimentado cuando se recorre una ³casa de colonia² que, inicialmente fue edificada con tres cuartos, dos baños, sala-comedor y garaje para un carro. Al crecer la familia se agrandó el área de recepción, porque la cocina se tornó en parte de la sala, se incrementó el estacionamiento para tres carros, el patio interno se volvió en bar, el cuarto de servicio es lavandería, se eliminó el patio trasero para construir otra habitación, la pila se trasladó para el techo, donde también ahora está el cuarto de servicio y se reubicó la casa del perro.
En un contexto de pocos recursos económicos, nuestras calles cambian de vías, tienen un sentido en la mañana y otro en la tarde, se hacen divisiones, las cuadras se vuelven ³orejas² de tréboles, se evita el estacionamiento en las arterias, donde antes habían dos carriles, ahora hay tres o más. Los diseños son tan cuestionables que para su adecuado funcionamiento, se necesita la presencia de tres o cuatro policías de tránsito que coadyuven al flujo deseado por quienes tuvieron la idea.
Si bien, no hay duda de las buenas intenciones que se tienen en este sentido, la verdad es que se están haciendo chapuzas, se remiendan las calles, el tránsito y, en términos generales, el urbanismo de nuestra ciudad.
El alto nivel profesional de las autoridades es garante que hay conocimiento de la imperiosa necesidad de tomar medidas, para que los cambios sean estructurales, similares a las tomadas en otros países. Es decir, implementación de incentivos fiscales para la descentralización que evite la macrocefalia poblacional, créditos blandos para la vivienda rural y financiamiento para el establecimiento de empresas en tales áreas, descentralización de las fuentes de estudio, por mencionar algunos. Si bien una auténtica política de este tipo requiere recursos, un megaproyecto de esta índole repercute positivamente en toda la población en el mediano y largo plazos.
Mientras eso sucede, ármese de paciencia y ojalá no encuentre en su camino otros conductores que puedan equivocarse por no conocer los últimos cambios de vía. Reedifique su ruta de transporte diario porque seguramente será más larga y tediosa que la que regularmente tiene. Y no se sorprenda si un día de estos, nos aparece el anillo periférico con un segundo nivel.
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