En un ambiente festivo, el pasado agosto, aunque a veces un tanto ruidoso, más de cien autos, algunas motocicletas, el car audio y el entusiasmo del público llenaron dos salones del Parque de la Industria para ofrecer una verdadera fiesta visual llenas de autos de colección, entre los que destacaba un pequeño DKW que alguna vez fuera apodado el carro marciano, porque se entraba a él por su única puerta ubicada frente al timón. Pero es necesario estar allí, para sentir y gozar al máximo la demostración. Había varios cubículos dedicados exclusivamente a ellos, en donde se apreciaron desde réplicas muy pequeñas, hasta modelos detallados, de esos que todo amante del motor tiene por lo menos uno. Por tanto, si no pudo asistir en esta ocasión, no se pierda la próxima, de seguro la disfrutará.
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